Una opción de jugador que sabe a poco

Una opción de jugador que sabe a poco
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Rendir en el lugar adecuado en el momento adecuado te puede cambiar la vida en la NBA. Que se lo digan a Bismack Biyombo. Si el verano 2016 fue un despropósito crematístico, él fue, tal cual, su Ballon d’Or.

Unió su fugaz momento de apogeo en Toronto a la agencia libre más rota de la historia. Y de ahí salió un contrato con los Orlando Magic de 4 años y 72 millones de euros. Recordando esa época –la de los Mozgov, Mahinmmi, Plumlee, Crabbe– donde los general manager jugaban a un Texas hold ‘em donde todo era all-in o nada, ¿cómo reprocharle a Marcus Smart, 10 años después, que se plantee rechazar su opción de jugador por 5,3 millones de dólares?

El guard de los Ángeles Lakers viene de disputar una temporada mediocre unida a unos playoffs notables rozando el sobresaliente.

Su rendimiento fue la inetabilidad en un escenario de necesidad; sin Luka Doncic, alguien tenía que dar un paso al frente. Y ahí estuvo ese señor de 41 años escudado por este otro de 32. LeBron James, Marcus Smart y, a ratos, Luke Kennard, jugaron un baloncesto por encima del esperado y que sirvió y bastó para apear a Houston Rockets en primera ronda de playoffs.

Marcus, gen sabueso, recordó al de sus años dorados en Boston. Inagotable y por momentos infranqueable, también tubo sus momentos en ataque (12,9 puntos), aunque la eficacia de cara al aro nunca ha sido lo suyo.

Pero su paso por los Lakers ha servido no solo para comprobar que aún le queda mucho combustible en el tanque, sino incluso para redimensionar un jugador cuya cotización parecía haber caído en picado. Y ahora le quieren precisamente quienes más vienen de sufrirlo. Los Houston Rockets.

Dos días para dar el paso

Smart tiene hasta el 29 de junio (este lunes por la tarde) para rechazar su opción de 5,3 millones, algo que, según Marc Stein y Jake Fisher, presumiblemente hará: porque su paso por playoffs ha sido suficiente para que le broten las novias. Entre ellas, la franquicia tejana a la que viene de hundir, y que se demostró desarmada e impotente sin un Kevin Durant que solo pudo jugar un partido ante los Lakers.

Tratemos de responder, ahora, a este par de preguntas:

¿Cuánto vale Smart actualmente? ¿Y hasta dónde deberían llegar los Lakers en su afán por retenerlo si alguien viene con el espíritu de 2016 y hambre de sobrepagar?

(Fotografía de portada de Gary A. Vasquez-Imagn Images)