Un milagro de Shai evita un nuevo tropiezo de OKC
OKC no está precisamente en su mejor momento, y esta madrugada la cosa ha podido ponerse más fea aún. Los vigentes campeones habían perdido seis de sus últimos 12 partidos, venían de caer por 27 puntos ante los Hornets y estaban a punto de encadenar tres derrotas consecutivas por primera vez desde el curso 23/24. Con 112-114 en el marcador a favor de los Jazz después de un palmeo de Markkanen, solo tenían tres segundos para impedirlo, y todos los presentes en el Paycom Center miraban al mismo hombre.
Y Shai Gilgeous-Alexander no los defraudó.
El base canadiense anotó sobre la bocina la canasta que devolvió la igualdad al marcador y llevó el choque a la prórroga, dando vida a unos Thunder que, quizá no a nivel clasificatorio pero sí de sensaciones, necesitaban un triunfo. Un triunfo que empezó a forjarse cuando el base dejó atrás a Keyonte George, se paró desde la zona de media distancia que tanto domina, y regaló cinco minutos de tiempo extra a los aficionados locales anotando su 37º punto de la noche. No sería el último.
Porque así como Shai fue el encargado de forzar la prórroga, fue también el encargado de dominarla. Su juego de media distancia y su capacidad para crearse tiros libres le hicieron sumar 9 tantos en el tiempo extra para alcanzar los 46 y, con la ayuda de Chet Holmgren, tumbar por 129-125 a unos más que combativos Jazz. Unos que no solo llegaron a tener la victoria en su mano sino que trabajaron duro para volver a un choque que se les llegó a poner muy cuesta arriba.
Capacidad de respuesta
Las dudas con las que se llegaba hacían de este un choque importante para OKC, uno en el que no solo querían ganar sino también demostrar que siguen siendo el equipo a temer. Y a ratos, así fue. Tras un parcial de 16-5 de salida del segundo cuarto, los de Daigneault pusieron una ventaja de 20 puntos en el marcador y amenazaron con protagonizar uno de esos choques tan habituales en el mes de noviembre en el que dejaban el triunfo sentenciado en al descanso.
Los propios Jazz fueron víctima de un par de encuentros que encajan en esa descripción. Y quizás por eso mismo, hoy no estaban dispuestos a que se repitiera la historia.
Utah reaccionó en seguida de la mano de Lauri Markkanen y Keyonte George, máximos anotadores visitantes con 29 y 25 tantos respectivamente, y logró controlar la situación y reducir la diferencia para dejarla en unos manejables 5 tantos al descanso. Y para terminar de dar un golpe sobre la mesa, tomaron la delantera al poco de iniciar la segunda parte para obligar a OKC a remar a contracorriente.
Los de Will Hardy dominaron a base de castigar a los Thunder en la pintura, algo que no suele ser habitual pero que fue posible gracias a su dominio del rebote ofensivo y a la ausencia de pilares defensivos como Caruso o Hartenstein. Los de Salt Lake City hicieron a los campeones lucir mortales, pero no pudieron terminar de apagar el genio del MVP de la última liga regular y de las últimas Finales. Y a veces, eso le basta a Oklahoma para vencer.
(Fotografía de portada: Alonzo Adams-Imagn Images)



