Tatum deja buenas sensaciones en un ilusionante regreso
Después de muchos rumores anticipando un regreso temprano, de una rehabilitación milagrosamente rápida, de vídeos que mostraban una recuperación que avanzaba a pasos agigantados. En resumen, 298 días después de aquella fatídica rotura del Aquiles en el Madison, Jayson Tatum está de vuelta a las pistas. El alero ha hecho su regreso en la victoria de los Celtics por 120-100 ante los Mavericks, y lo ha hecho con los problemas lógicos de quien lleva 10 meses de baja pero también con detalles ilusionantes.
Detalles que permiten vislumbrar a unos Celtics convertidos en aspirante a todo en el que se suponía que, debido a esta lesión, iba a ser un año de transición.
Inicio lento
Como no podía ser de otra manera, todo el encuentro giró alrededor de la vuelta de Tatum, a quien el TD Garden esperaba con ansias. Y de hecho, cuando, con apenas unos segundos transcurridos, recibió su primer balón, la grada se puso en pie y comenzó a rugir emocionada esperando que algo pasara. Pero lo que pasó fue que el alero dio el balón a Sam Hauser para que este errara un triple. El momento de explotar con su primera canasta llegaría, pero desde luego no tan temprano.
De hecho, Jayson arrancó el choque dando la sensación de no querer acaparar demasiado protagonismo ni forzar demasiado, dejando que el juego pasara por él y siendo simplemente una pieza más del engranaje. Aunque sí tuvo algún lanzamiento temprano con el que pudo haber abierto la veda, buscó ejercer más como facilitador que como anotador, lo que le permitió generar buenos tiros a sus compañeros y repartir varias asistencias desde muy temprano.
Pero la grada seguía esperando. Cada intento que hacía por buscar su primer canasta era recibido con emoción pero seguido de una notable decepción al ver que su muñeca y sus piernas estaban todavía cogiendo ritmo. Incluso se marcó un air-ball desde el triple se quedó corto en un intento de mate que hizo a todos los presentes celebrar antes de tiempo para dejarlos luego con el coitus interruptus. Pero cuando por fin encontró su momento, lo hizo por partida doble.
Tatum inauguró su casillero cerca del descanso, hundiendo a dos manos un mate tras rebote ofensivo con el que demostrar que, aunque algo oxidadas, sus piernas están listas para la acción. Y en la siguiente posesión, cuando la grada aún no había terminado de celebrar, Pritchard le hizo llegar un balón a la esquina que se convirtió en su primer triple. Ahora sí. Había llegado.
JAYSON TATUM GETS ON THE BOARD WITH BACK-TO-BACK BUCKETS!
THE BOSTON CROWD IS FIRED UP 🔥 pic.twitter.com/9QS5xif3iS
— NBA (@NBA) March 7, 2026
La llegada del descanso interrumpió el momentum, pero el champán ya estaba descorchado y Tatum tenía ganas de brindar. Así que, en cuanto dio inicio la segunda mitad, volvió a hacerse notar, sumando una canasta a tablero tras penetración, un lanzamiento de media distancia, y dos nuevos triples con los que demostrar que su entrada en ritmo había sido tan veloz como su rehabilitación. Y lo hizo sin dejar de sumar en otros apartados para cuajar una actuación bastante completa.
Así, Jayson cerró la noche con 15 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias en un duelo que pone de relieve lo mucho que, incluso sin estar al 100%, puede dar a este equipo. Hizo fluir el ataque, ayudó en el rebote, fue afinando puntería en sus tiros, se le vio moverse bien… Y lo mejor para Boston, es que este debería ser el partido en el que peor se encuentre físicamente de la temporada. Ahora, de aquí para arriba. Y eso da motivos para soñar.
(Fotografía de portada: Winslow Townson-Imagn Images)



