Previa NBA 2026-27: Golden State Warriors | ¿Qué somos?
La dinastía con la que murió la era de los superequipos está sufriendo para adaptarse a esta NBA de igualdad a la baja en la que gestionar recursos se ha vuelto una labor muy compleja. Y por ello, llegan a esta temporada con muchas dudas y preguntas sobre cuál debe ser el camino a seguir que requieren respuesta. Así que empezamos con datos, resultados de la campaña anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico para la franquicia.
Golden State Warriors 2026-27

Así encaran la temporada
La gestión de un proyecto NBA se parece en cierto modo a la gestión de una relación de pareja, en el sentido de que hay dos momentos clave en los que hay que sentarse a tener una conversación. La primera, la más ilusionante, sirve para determinar si se está preparado para ir en serio de verdad; la segunda, la del ocaso, para decidir si, por el bien de todas las partes, ha llegado el momento de dar todo por concluido.
Y los Warriors están en esa fase en la que la segunda charla no se puede posponer mucho más. Su conclusión es incierta, hay veces que de esa conversación se sale reforzado y no separado, pero hay que tenerla. Ya ha pasado demasiado tiempo desde la etapa de la luna de miel de 2015-18 e incluso desde las bodas de plata de 2022 que revivieron una chispa que parecía apagada, y, sea cual sea el rumbo a tomar, hay que decidirlo ya.
Solo que, en lugar de hablarlo en el transcurso de una tarde o de una cena, Golden State parece tener intención de ir gestionando el asunto durante toda la temporada. No será necesariamente un año de transición, pero sí uno en el que ir tomando decisiones con respecto a qué sirve y qué no tanto de cara a este curso como de cara al siguiente. Y una vez valorado eso, se podrá decidir si vale la pena seguir luchando para intentar hacer de este un equipo aspirante.

La maldición del (casi) buen equipo
Así como hay relaciones que es evidente que han llegado a su fin y en las que la crisis es demasiado grande como para soportarla un día más, estos Warriors se enfrentan al problema opuesto. Aunque sea a ráfagas, los hemos visto funcionar. Es más, los hemos visto funcionar mucho mejor de lo que, tras las malas sensaciones del final del último curso, ahora mismo se les reconoce. Y en ese estado es más difícil tomar decisiones drásticas.
Funcionaron en 2025, cuando, a partir de la llegada de Jimmy Butler, dieron un notable salto de calidad que hizo de ellos uno de los mejores equipos del tercio final de liga regular: terceros en porcentaje de victorias, mejores en defensa, terceros en net rating… Sus argumentos eran lo suficientemente sólidos como para que sea legítimo jugar a basket ficción y preguntarse qué habría sido de aquella serie ante Minnesota si Curry no se hubiera roto en el Game 1.
Pero los problemas físicos atacaron. Y no iba a ser la primera vez.
De hecho, la temporada 25-26 empezó con un panorama similar, en tanto que las continuas bajas de Steph hicieron muy difícil tener ningún tipo de regularidad durante el primer tramo. Pero había una constante: si Curry y Butler coincidían en pista, el equipo funcionaba (+8 de net rating), y así se empezó a demostrar cuando, entre mediados de diciembre y finales de enero, empezaron a parecer un equipo con cosas que decir en el Oeste.
Pero entonces ocurrió. El cruzado de Butler se rompió y, a efectos prácticos, la temporada acabó. Los posteriores problemas físicos de Curry lo hicieron todo peor, pero cualquier esperanza pareció morir en aquel duelo ante Miami en el Chase Center. Y con ello, los Warriors volvieron a quedar en un what if.
De ahí nacen muchos de los aspectos que hacen tan complicado evaluar a este equipo, que ni siquiera parece capaz de evaluarse a sí mismo. Existe un universo en el que todo hace click y se recupera la buena versión que hemos visto, pero con un Curry de 38 años que viene de perderse 39 partidos, un Butler que regresará alrededor de febrero después de un año de baja, y un Porzingis que hace a Arjen Robben parecer Ironman, ese se antoja simplemente como uno de los 14 millones de universos posibles.
Y claro, seguir diseñando la plantilla mientras se reza para que se cumpla ese escenario en el que todo sale bien se antoja más que arriesgado. Pero a su vez, parece inevitable que más de un miembro de la gerencia se plantee si no vale la pena tirar los dados a ver qué sale.
Las pequeñas cosas
Pero, mientras esperan para conocer su techo, los Warriors tendrán que comenzar la temporada estableciendo cuál es su suelo. Y eso, más que el papel de los grandes nombres, llegará de la mano del rendimiento que puedan ofrecer los hombres de rol.
En ese sentido, el duro final de la temporada pasada puede servir como una especie de bendición encubierta. Por un lado, sirvió para ver una renovada versión de Gui Santos, conocido hasta entonces por su incansable trabajo y entrega pero que se erigió como referente ofensivo en una inesperada irrupción. Sus 15,5 puntos y 3,9 asistencias del All-Star en adelante demostraron que había en él más talento del que estaba exhibiendo, y si ese rendimiento es sostenible tal vez los Warriors hayan encontrado una pieza con la que dar más vida a una rotación que se hacía demasiado corta.
A su vez, las derrotas del tramo final permitieron a Golden State hacerse con la elección número 11 del Draft, con la que seleccionaron a un más que prometedor Yaxel Lendeborg que llega como uno de los jugadores más hechos de esta camada. A sus 23 años, está capacitado para aportar desde el primer día en muchos sentidos gracias a su mezcla de tamaño y versatilidad ofensiva y defensiva, atributos que lo convierten en un perfil que todo el mundo quiere en la NBA moderna. Uno que faltaba en San Francisco.
Y como ellos, hay otros jóvenes llamados a marcar el tono físico y a encargarse de las pequeñas labores que permitan a los grandes brillar. Will Richard, que dejó muy buenos momentos en su año de rookie, debe seguir desarrollándose y ganar peso en la rotación, Moses Moody podrá suponer un impulso una vez que regrese de su lesión, y el siempre intrigante Podziemski necesita ser al fin más que un proyecto con buenas noches y asumir unos galones que permitan al equipo no depender enteramente de Curry.
Todo esto, sumado a un año sin problemas de Steph y Green (lo de Porzingis es tan preocupante que ya no vale la pena ni hacer hipótesis), serviría para sentar unas bases que hagan factible imaginar a este equipo peleando por cosas, y en base a ello decidir cuánto vale la pena esperar por Butler o usar su contrato para meterse en un gran movimiento. Pero si todas estas promesas se quedan en nada, tal vez no valga la pena siquiera intentarlo. Y habrá que hacerse preguntas incómodas para 2027.
El descuento de Curry
Esto es algo que no escapa a nadie en la franquicia, y en base a lo que el propio Curry parece haber actuado en la firma de su nuevo contrato. El base ya había dejado entrever en unas declaraciones que barajaba perdonar algo de dinero, y cumplió con esa palabra al firmar, según Bobby Marks, de ESPN, por 20 millones menos de lo que podía haber conseguido, lo que convierte a los Warriors en uno de los equipos con más espacio proyectado para 2027. Pero hay que saber usar ese espacio.
Porque esta situación puede tentar a Golden State a jugar a dos bandas, tratando de mejorar la plantilla durante el curso pero hacerlo sin reducir el futuro espacio salarial y acabar quedando en un punto medio que no beneficia a ninguna de las dos opciones. Ya hemos visto a la franquicia hace no mucho tener que hacer malabares para gestionar dos líneas temporales y la cosa no funcionó. Y aunque esto no es exactamente igual, la premisa presenta el mismo reto.
Por tanto, la generosidad de Steph presenta oportunidades pero también desafíos. En San Francisco tienen herramientas para alzarse a la zona noble, pero deben emplearlas siguiendo un plan coherente y no dando bandazos a la espera de que uno de ellos funcione. Y para ello, tienen que decidir si vale la pena ir a por todas esta temporada o si el curso 26-27 es uno que es preferible sacrificar.
El jugador a seguir: Jimmy Butler
Se hace extraño hablar en este apartado de un jugador que se va a perder, como mínimo, más de media temporada, pero Butler es, de una forma muy extraña, quién hace de este un equipo con tantísima diferencia entre techo y suelo. Por cuándo vuelve, por cómo lo hará, e incluso por dónde lo hará.
Cuesta imaginar un escenario en el que Jimmy regrese a su 100%, pero quizás ni siquiera sea necesario que lo haga. Desde su llegada, el alero ha leído a la perfección cuál debía ser su rol y ha asumido un papel menos protagonista que cambió al equipo desde el primer instante. Con su presencia ayudó a liberar a Curry, con sus cortes, pases y bloqueos mejoró la fluidez ofensiva, con su capacidad para forzar faltas empezó a generar puntos fáciles… Lejos de ser una estrella que brilla por su talento ofensivo, dotó a los de Kerr de muchos detalles menores que hicieron al conjunto funcionar mucho mejor.

Y los números lo refrendan. Desde su llegada, Butler hace a los Warriors 11,1 puntos mejores por cada 100 posesiones cuando está en pista, un impacto que no solo no es comparable al de nadie en el equipo (ni siquiera Curry) sino que no se queda lejos del de superestrellas en torno a las que orbitan sistemas enteros como Jokic o Giannis. De modo que si, aunque sea en tramos más cortos y sin tanto brillo, Golden State lo recupera a mitad de curso, quizás veamos un antes y un después en su temporada.
A su vez, Jimmy puede llegar a ser fundamental incluso si no juega un solo minuto más en la franquicia. Su contrato expiring de 56,8 millones dota a los californianos de una pieza con la que, junto a algunos pickss y algún joven, dar forma a un paquete interesante con el que ir a por la estrella de turno que quiera salir traspasada. Algo que quizás no merezca la pena si el equipo no da buenas sensaciones, pero si el inicio es bueno y la recuperación de Butler no avanza de forma prometedora se empezarán a descolgar teléfonos.
Dicho esto, existen escenarios en los que el alero ni es traspasado ni vuelve teniendo un gran impacto. Y eso es lo que hace tan frustrante a este equipo, que prácticamente cada cosa positiva tiene un asterisco de mayor o menor tamaño y es difícil saber a qué atenerse. Pero, quizás justamente por eso, es el mayor asterisco al que más de cerca hay que seguir.
El pronóstico de nbamaniacs
Normalmente, en estos equipos con un rango tan amplio entre el mejor y el peor de los escenarios lo más sencillo es tirar a tablero y decantarse por una especie de punto medio. Y parece haber los suficientes equipos en reconstrucción o todavía en una fase muy temprana de su intento de competir como para que, incluso aunque las cosas no salgan del todo bien, los Golden State Warriors acaben siendo un equipo de play-in.
Es más, incluso si las cosas salen todo lo bien que pueden, serían un equipo que va de menos a más y al que tal vez se le haga tarde para meterse entre los seis primeros. Así que, aun siendo uno de los planteles más inciertos, situarlos alrededor del octavo puesto del Oeste se antoja como la respuesta de seguridad.
Equipo anterior: Milwaukee Bucks. Próximo equipo: Los Angeles Clippers



