Portland se lleva un triunfo; San Antonio, dos mazazos

Portland se lleva un triunfo; San Antonio, dos mazazos
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El domingo, los jóvenes San Antonio Spurs se estrenaron en playoffs conociendo la cara amable de las eliminatorias. Su atmósfera más intensa, el sabor más dulce de la victoria. La segunda lección, por el contrario, incluía su cara más amarga. Una que no solo incluye la presión de los finales apretados o el amargor de dejar escapar un triunfo, sino también cómo una simple acción puede cambiarlo todo. El partido y, con un margen de error tan mínimo, quizás la temporada.

Porque los texanos han perdido el segundo partido ante Portland por 103-106 y han cedido el factor cancha a los de Oregón, pero esta podría ser la menos mala de las dos noticias que recibieron esta madrugada. La verdaderamente preocupante, la que en cierto modo fue causa de la anterior, tuvo como protagonista a Victor Wembanyama y dejó con el susto en el cuerpo a todos los presentes en el Frost Bank Center.

De baja hasta…

Apenas había comenzado el segundo cuarto cuando ocurrió. Wemby trató de penetrar a canasta pero tropezó con Jrue Holiday, lo que le hizo caer al suelo sin tiempo de protegerse con las manos y recibir un duro golpe en la cabeza. Uno lo suficientemente contundente como para dejarlo absolutamente noqueado en el suelo durante unos segundos y hacer que le fuera difícil ponerse en pie. Y de hecho, cuando lo hizo, fue para dirigirse directamente a vestuarios.

Allí se confirmó lo que pareció claro desde un principio. Victor sufrió una contusión que le obligó a abandonar el encuentro y cuyas consecuencias irán más allá de este duelo, pues el protocolo de la NBA establece pautas bastante estrictas con respecto a cuándo puede regresar un jugador en estas condiciones. Y aunque todo depende en cierto modo de cómo evolucione el pívot, se antoja probable que esta no sea su única ausencia.

Y es que, según el protocolo, Wemby no podrá regresar hasta transcurrido un mínimo de 48 horas, pero para hacerlo necesitará superar varios controles en los que se corrobore que no arrastra ningún síntoma, lo cual suele requerir un tiempo bastante mayor. De hecho, la duración promedio de las bajas por contusión se sitúa entre los 7 y 10 días, lo cual pone en serio riesgo gran parte de la eliminatoria para él.

De hecho, en 7 días, tendrá lugar el Game 5. En 10, podríamos estar en la víspera de un hipotético Game 7.

Sobra decir lo que supondría una ausencia tan larga para los Spurs, que, incluso si reaccionaron de forma eficaz y llegaron a tener el choque en su mano, acusaron la baja de su superestrella en el tramo final. Tras colocarse 14 arriba en el último cuarto, los texanos echaron en falta su gravedad ofensiva y su presencia reboteadora, y se fueron hundiendo a medida que Portland apretaba para tratar de llevarse un triunfo que sabían que cambiaba radicalmente la perspectiva de la serie. Y, no sin sufrimiento, lo lograron.

Un joven y un veterano

En 2023, se decía que Scoot Henderson sería número 1 en cualquier Draft que no incluyese a Victor Wembanyama. Desde la propia NBA se intentó de hecho impulsar una suerte de rivalidad entre ambos antes de que llegasen a la liga, y más de un aficionado de los Hornets se tiró de los pelos cuando vio que los suyos dejaban pasar al base para usar su pick 2 en Brandon Miller.

Situaciones que, durante estos casi tres años, nos ha ido pareciendo cada vez más el enésimo caso de sobrerreación y venta de humo que acompaña a cualquier Draft. En este Game 2, sin embargo, ha dado muestras del talento que llevó a generar ese hype.

El base dio toda una demostración de carácter y talento para, con 31 puntos, liderar el ataque visitante. Con Deni Avdija muy maniatado, fue él quien empezó a marcar el tono para unos Blazers que desde el inicio salieron con fe en sus posibilidades y que, gracias a sus triples y a su agresividad atacando el aro, encontraron una vía de anotación con la que mantenerse a la estela en un choque muy trabado.

No obstante, todo pareció irse por la borda en el último cuarto, en el que un parcial de salida de 13-0 dio a San Antonio una ventaja que parecía definitiva. Y fue ahí donde Portland demostró que es un equipo joven pero no inocente. Con carencias pero no falto de competitividad. Fue ahí donde, sabedores de que un 2-0 ponía todo muy cuesta arriba y que la ausencia de Wemby les daba una oportunidad, subieron el tono y generaron a los locales su primer momento de verdadero atasco.

Y con los Spurs empezando a congelarse, el base se encargó de encender a los suyos. Pero otro base. Esta vez no fue Scoot, sino uno más curtido y con más batallas a sus espaldas que el resto de jugadores de la serie juntos. Jrue Holiday, que de ganar partidos apretados en playoffs sabe un rato, dio la enésima muestra de lo que puede pesar la veteranía en situaciones como esta. Fue, sencillamente, el hombre en pista que sabía qué había que hacer para ganar. Y lo puso en práctica con maestría.

Esto incluye absolutamente de todo. Acciones visibles y muy celebradas, como su robo y asistencia a Camara y su triple que dieron inicio a la reacción; otras de pura pillería como el rebote ofensivo tras un airball de Robert Williams para poner a los suyos por delante; y algunas en apariencia sencillas pero infinitamente valiosas, como su hábil falta para, estando tres arriba, impedir que San Antonio buscara el empate o su forma de huir de los defensores y perder tiempo cuando querían hacer falta intencionada para parar el crono.

En casi cualquier acción decisiva, ahí estaba él, resarciéndose de un partido que estaba siendo discreto hasta el momento pero que elevó al sobresaliente cuando de verdad estaba todo el juego.

(Fotografía de portada: Scott Wachter-Imagn Images)