OKC se quita la espina de los Spurs
Pocas veces un partido de liga regular significó tanto para los vigentes campeones. Normalmente, la temporada posterior a un anillo se resume en seis meses a medio gas en los que ninguna victoria o derrota importa demasiado hasta que llegan los playoffs. Pero para los Oklahoma City Thunder, la cosa no funciona así. En su caso, el duelo con los San Antonio Spurs se ha vuelto demasiado personal. Y en el duelo de esta madrugada, la victoria era obligatoria no por razones clasificatorias, sino por orgullo.
Y después de tres derrotas que levantaron ampollas, OKC puede decir por fin que los texanos han sido añadidos a su lista de víctimas. Los líderes del Oeste se impusieron por un claro 119-98 que sirve no solo para afianzarse en la primera posición, no solo para recordar quién manda en el Oeste, sino para quitarse una espina que estaba empezando a clavarse a demasiada profundidad como para dejar ahí hasta la postemporada. Este asunto requería una atención rápida y una solución urgente.
Y los de Daigneault se la dieron.
El pique es recíproco
Cabía preguntarse, no obstante, si este era también un duelo especial para los Spurs. OKC tenía cuentas pendientes, ¿pero era este también el caso de los visitantes? La pregunta quedó respondida muy pronto. En la primera posesión, Stephon Castle se fue hacia la pintura y se comió el aro con un mate que puso en pie al banquillo visitante. Una reacción que se repitió en la siguiente posesión, cuando Wembanyama clavó un mate en la cara de Holmgren y reaccionó como si le indignase tener que medirse a él.
Oh sí. San Antonio también había venido a jugar.
VICTOR WEMBANYAMA JUST BODIED CHET HOLMGREN pic.twitter.com/2sgpfDAtCx
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La primera parte transcurrió así en un continuo toma y daca en el que ninguno de los dos equipos conseguía imponerse del todo. Shai Gilgeous-Alexander dominaba en lo individual, pero en lo colectivo cada uno parecía tener una respuesta para cualquier parcial rival. Alternancia en el marcador, empates, ninguna ventaja superior a 6 puntos. Reinaba la igualdad, y el choque parecía destinado a conducirnos a un cierre de infarto.
Pero tras el descanso, los Thunder hicieron lo que no habían podido hacer en los tres encuentros anteriores: ser ellos mismos.
Los Thunder que recordamos
OKC fue campeón el año pasado presumiendo de una defensa asfixiante que no solo era capaz de anular a cualquier rival, sino que era su arma más peligrosa. Era el recurso a través del que marcaban el ritmo de los partidos, era su forma de elevar el nivel de agresividad, forzar pérdidas y generar mil situaciones para anotar en transición. En su caso, el mejor ataque era una buena defensa. Y si por algo había triunfado San Antonio en los anteriores cara a cara, era por anular esta faceta.
Pero hoy les fue imposible. Hoy sí llegó ese tramo en el que anotarle una canasta a los Thunder es tan sencillo como demoler un edificio a cabezazos y en el su capacidad para defender y correr les permite romper el partido. Llegó en concreto en el tercer cuarto, en el que su energía y velocidad les hizo anotar 40 tantos y abrir un +24 en el marcador ante el que los Spurs ya no pudieron hacer nada. Los campeones estaban aquí, con todos los recursos que los llevaron a proclamarse como tal.
JDub steal ➡️ JDub slam
He caps an 11-0 RUN for OKC!
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Esta versión salió a relucir sobre todo cuando Daigneault apostó por quintetos más pequeños, con Jaylin Williams como cinco y cuatro exteriores volando por la pista para compensar la diferencia de altura con una velocidad abrumadora. Había posesiones que consistían en 24 segundos de San Antonio intentando sin éxito meter un balón interior a Wembanyama, que parecía rodeado por 10 jugadores en vez de por cinco. Y ahí llegó el colpaso.
Un colapso que ante OKC no solo es un problema en sí mismo, sino que es una invitación a que sean una apisonadora en transición con Jalen Williams a la cabeza. Dicho y hecho. Los locales necesitaban volver a divertirse tras unas semanas complicadas en cuanto a resultados y necesitaban marcar territorio ante un rival que empezaba a subírseles a la chepa un poco más de lo tolerable. Y con 12 minutos de excelencia, lograron ambas cosas mientras certificaban su cuarta victoria consecutiva.
Lo que se dice una noche redonda.
(Fotografía de portada: Alonzo Adams-Imagn Images)



