Los Thunder sacan fuerzas de flaqueza sin Shai

Los Thunder sacan fuerzas de flaqueza sin Shai
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OKC ha vuelto a tirar de casta y trabajo para sumar un nuevo triunfo. Otro muy sufrido pero, a estas alturas, necesario para un equipo que está lejos de sentirse tan imparable como lo hacía hace cosa de un mes. Y si en su último encuentro fue una heroicidad de Shai Gilgeous-Alexander la que evitó la que habría sido su cuarta derrota consecutiva, la victoria por 116-117 en Memphis no ha tenido menos tintes épicos. Solo que esta vez ha tenido un protagonista diferente.

Y es que los Thunder se plantaron en el FedEx Forum sin el MVP, que se unió a Chet Holmgren e Isaiah Hartenstein en la lista de bajas para dejar a los de Daigneault con un quinteto bastante poco reconocible. Y durante muchos minutos, parecía que también sin el espíritu competitivo necesario para llevarse el choque. Los Grizzlies se fueron 10 arriba al final del primer cuarto y la diferencia llegó a los 20 puntos en el periodo, lo que invitaba a pensar que los campeones volvían a dejarse ir y que la mala racha iba a prolongarse.

Pero no fue el caso. OKC sabe que ha perdido parte del crédito que se ganó con su arrollador inicio de curso y que no puede seguir acumulando tropiezos sin que el resto de la liga empiece a preguntarse qué les ocurre. Y con todo en contra, lograron levantar el choque.

Un giro final

No es demasiado raro en la NBA actual ver a un equipo ganar después de haber afrontado una gran desventaja en la primera parte. Con el alto ritmo y la gran anotación, casi cualquiera puede firmar un parcial favorable y volver a cualquier encuentro, de modo que una diferencia de 20 tantos en el segundo cuarto está lejos de ser un déficit insalvable.

La cosa es que los Thunder no empezaron de verdad a remar hasta prácticamente el final. De hecho, no hubo ni un atisbo de reacción en la primera mitad, la brecha creció hasta los 21 puntos en el tercer cuarto, y aunque sí hubo en él algún intento de reacción estos eran tan tímidos que no podían tomarse demasiado en serio. De hecho, a falta de poco más de cuatro minutos el marcador lucía un 111-98 que, vista la dinámica del choque, parecía dejar todo resuelto.

Y ahí fue cuando aparecieron los campeones a los que todos recordamos.

Aparecieron en defensa, subiendo el nivel de agresividad y permitiendo a los Grizzlies anotar un solo tiro de campo de ahí hasta el final, y aparecieron en ataque, con Jalen Williams, Ajay Mitchell y Kenrich Williams sacando provecho de cada posesión hasta que este último, con su tercer triple de la noche, dio a OKC su primera ventaja desde el primer cuarto. Los asistentes al pabellón se preguntaban qué había pasado y los locales no sabían dónde meterse. De la nada, todo había cambiado.

Desde el propio lenguaje corporal se veía a unos Grizzlies que durante todo el parcial iban viendo venir lo que terminaría ocurriendo, y pocas jugadas ejemplifican mejor su reacción ante la reacción visitante que la última posesión. Los de Iisalo llegaron a campo rival con 15 segundos en el marcador y la oportunidad de buscar una canasta que les diera la victoria, y esto fue todo lo que pudieron hacer.

Mérito para Caruso por frenar en seco a Coward, sin duda, pero la falta de ideas y de ofrecimiento resulta lacerante, especialmente en un equipo que pocos minutos antes parecía tener todo bajo control. Y que sin embargo, se va sabiendo que ha dejado escapar un triunfo que tenía en la mano ante un rival que llegaba sin tres titulares y, por muchos Thunder que sean, en horas bajas.

(Fotografía de portada: Petre Thomas-Imagn Images)