Charlotte mantiene vivo el sueño en un final de locura

Charlotte mantiene vivo el sueño en un final de locura
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Los Charlotte Hornets se han ganado esta madrugada el derecho a vivir, como mínimo, tres días más. A cambio, sus aficionados vivirán posiblemente algunos años menos.

El cuadro de Carolina del Norte peleará el viernes por estar en los playoffs tras vencer a Miami por 127-126 en un partido que constituye en sí mismo el mejor argumento posible a favor del play-in. Uno que contó con todo el caos y drama que solo las eliminatorias a partido único pueden aportar y que los tuvo además en grandes dosis. Las ideales para el aficionado neutral; más de la cuenta para cualquier seguidor de los dos equipos involucrados.

Y es que tanto Hornets como Heat parecieron ganar el encuentro varias veces. Llegado el tramo final, los golpes de efecto se sucedían uno tras otro para estallido o agonía de un Spectrum Center que vivió la noche más célebre de una temporada ya de por sí maravillosa en Charlotte. Y que podrá serlo más si, ya lejos de los suyos, culminan el pase a los playoffs dentro de tres noches.

Veterano del play-in

Elegir momentos de este choque es como elegir puntos de un cuadro puntillista, pero si hubo un hombre que indiscutiblemente marcó el devenir de la noche ese fue Coby White. Alguien para quien este partido tenía un carácter personal. El escolta había sido eliminado en el play-in por los Miami Heat en sus tres últimas temporadas, todas en Chicago, y tras el cambio de aires del mes de febrero volvió a encontrarse al mismo rival en el mismo escenario y a verse al borde de vivir el mismo resultado.

Pero esta vez, se encargó por sus propios medios de evitarlo.

White tuvo su primer arranque de protagonismo en el tercer cuarto, en el que, con los Hornets algo atascados, tomó el encuentro por la fuerza con 14 puntos en cuatro minutos que parecían empezar a inclinar el duelo del lado local. Pero la reacción fue inmediata. Con su siempre compleja defensa en zona, Miami puso freno al buen momento local y fue poco a poco dando la vuelta al marcador hasta contar con una ventaja de 108-112 a falta de menos de medio minuto. Charlotte necesitaba una proeza.

Y esta llegó. Primero fue Brandon Miller desde el triple quien recortó distancias, pero Tyler Herro no perdonó desde el tiro libre para volver a dar oxígeno a los suyos y poner el 111-114. Pero ahí estaba White. Sin espacio, con Pelle Larsson punteándolo y casi sin tiempo para orientar el cuerpo del todo, el escolta se sacó de la chistera el triple que llevó el empate al marcador y que era para los Hornets una forma de extender su temporada al menos cinco minutos. Para él, de cobrarse una venganza de tres años.

Herro tuvo la oportunidad de evitar que se llegase al tiempo extra, pero su tiro sobre la bocina se estrelló en el aro y mandó a los dos equipos al banquillo para preparar la última batalla. El caos solo acababa de empezar.

De héroe a villano, de villano a héroe

Resultó, sin embargo, que el final del último cuarto no había sido sino el calentamiento. La prórroga trajo consigo una dosis aún mayor de drama y heroicidad que comenzó cuando LaMelo Ball, que había ido claramente de más a menos y estaba firmando un cierre muy pobre, culminó una posesión desastrosa con una canasta inverosímil que puso a los locales 125-120 y que parecía, ahora sí, dejar el choque visto para sentencia.

Pero lo que LaMelo te da, LaMelo te lo quita.

Los Heat no necesitaron sino 15 segundos para acabar con cualquier atisbo de celebración y dar la vuelta al choque en una increíble secuencia de Tyler Herro. El escolta anotó un triple nada más salir del tiempo, y, después de que la presión de Davion Mitchell forzara a LaMelo a dar un mal pase y regalar el balón, volvió a verse con la oportunidad de buscar la canasta del empate. No obstante, no contento con eso buscó el más todavía, y salió de la pintura para dirigirse a la esquina y lanzar el triple.

Y aunque este no entró, Tyler fue objeto de falta de, quien si no, Ball, a quien dio la impresión entonces de que este partido iba a perseguir por mucho tiempo. Por su forma de ir a menos en la segunda mitad, por su desacierto desde el triple (2/16), por sus excesivos intentos de echarse sin éxito al equipo a la espalda… Y, finalmente, cuando había hecho olvidar todos esos problemas, por la pérdida y la falta que tiraron todo el trabajo por la borda. Porque Herro, fiable como siempre desde el 4,60, no falló.

Pero lo que LaMelo te quita, LaMelo te lo da.

Porque todavía quedaban 8,7 segundos cuando los Heat recuperaron la delantera. Y a pesar de que habían sido Brandon Miller y Miles Bridges quienes habían mostrado más acierto en el clutch, Charles Lee volvió a dar a Ball la posesión de la que dependía toda la temporada de los Hornets. Y este, aprovechando el buen spacing y la falta de centímetros en el quinteto de Miami, la usó para ir hacia el aro y convertir la bandeja que, en el 18º giro de guion de la noche, volvió a poner a los de Carolina del Norte por delante.

No obstante, no había tiempo para celebraciones. No al menos hasta que transcurrieran los 4,7 segundos que restaban en el crono, en los que Davion Mitchell tuvo tiempo para cruzar la pista a toda velocidad y buscar una bandeja. Una como las muchas que anotó sin parar en la segunda parte, pero esta vez había alguien esperándolo. Miles Bridges, que vio venir la jugada de lejos, apareció desde atrás para colocar un salvador tapón a tablero y, ahora sí cerrar por todo lo alto un choque memorable.

(Fotografía de portada: Jim Dedmon-Imagn Images)