Estos Lakers están muy vivos

Estos Lakers están muy vivos
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De la tragedia a la esperanza. Cuando se conocieron en pocos días las lesiones de Luka Doncic y Austin Reaves no pocos empezaron a enterrar a los Lakers. Quizás la reacción fue exagerada, pero también natural dado que estaban en su mejor momento en años y de pronto todo se venía abajo; pero claro, ese ‘abajo’ es con LeBron James en pista y, además, eludiendo en el Game 1 la presencia de Kevin Durant.

La gran estrella de los Houston Rockets se terminó perdiendo el partido por una contusión en la rodilla derecha que parece ser más importante de lo previsto y los de oro y púrpura no perdonaron. Es cierto que el encuentro estuvo igualado por momentos y que los de Texas llegaron a estar arriba en el marcador al inicio de la segunda mitad, pero no fue más que un espejismo ante los chicos de J.J. Redick, que fueron mejores y no tuvieron problemas para terminar sellando el triunfo por 107-98.

En ese camino hacia la victoria mucho tuvo que decir LeBron James. Si antes de la postemporada avisó de que era capaz de liderar al equipo, llegado el momento de la verdad ha firmado 19 puntos, 13 asistencias, 8 rebotes y 2 robos para marcar el tono de un equipo que, como veremos a continuación, también disfruta de un gran acompañamiento. El Rey está en forma y hay motivos para ilusionarse.

LeBron fue el director una orquesta que ‘sonó’ realmente bien aún sin Doncic y Reaves, dando a entender que el regreso de ambos –si llega a tiempo– puede hacer de estos Lakers un aspirante a todo. Anoche, 27 puntos con 5 triples de Luke Kennard, y doble-doble de 19 puntos y 11 rebotes de DeAndre Ayton. Lo dicho, hay motivos para creer.

Unos Rockets sin orden ni concierto

No es que sea algo nuevo, pero llegados a la hora de la verdad se hace aún más doloroso de ver. Houston, bajo el plan de Ime Udoka, decidió no cubrir de manera alguna la ausencia de Fred VanVleet y apostarlo todo a un quinteto atlético, pero que carecía de un director de orquesta. La idea en sí ya era arriesgada, pero es que además si se les cae Durant ya puede pasar directamente a esperpento.

El partido de los Rockets, quienes tuvieron en Alperen Sengun a su máximo anotador con 19 puntos, se resumió en la incapacidad para dar forma a jugadas que realmente complicasen la vida a los angelinos. No son mal equipo, pero la pizarra no es lo suyo.

(Fotografía de Kirby Lee-Imagn Images)