Cam Thomas, llegar y besar el santo
Cam Thomas hizo el lunes su debut con los Milwaukee Bucks, pero, recién llegado y completamente fuera del sistema y de la disciplina del equipo, se le vio absolutamente perdido y fue incapaz de sumar demasiado. Dos días después, el resultado ha sido distinto. El base ha sido el héroe indiscutible de la victoria de los Bucks por 108-116 en Orlando, donde ha dado un auténtico recital de todas las virtudes que lo hacen un jugador con tanto potencial.
Explosividad, anotación, desatascador en ataque, capacidad para anotar tiros imposibles… De esas noches en las que el recién llegado saca a relucir todo lo bueno. Habrá otras en las que ocurra lo contrario, pero por ahora en Milwaukee ya conocen a la idea platónica de Cam Thomas.
Y es que el ex de los Nets se fue hasta los 34 puntos y pasó por momentos en los que pareció incontenible por cualquier defensa. Arrancó algo fallón y cometió algunos errores, pero una vez que entró en calor no hubo nada que los Magic pudieran hacer para frenarlo. Penetraciones a canasta, fade-aways desde media distancia, triples… Y, como colofón, la canasta que puso el punto final al choque y la guinda a su actuación.
Tras superar la presión de los Magic, necesitados de robar el balón o conseguir al menos que los Bucks no anotasen, Thomas agarró la bola a más de 9 metros del aro y dejó pasar los segundos. Pero en cuanto Jalen Suggs retrocedió unos metros y vio que la posesión se acababa, no dudó en ir a por el cierre perfecto para su primera gran noche en su nuevo equipo. Y, tras recorrer el cielo de Orlando, la bola acabó en el aro y puso fin al encuentro.
Cam volvió al banquillo con la seguridad de quien sabe que ha causado la mejor de las primeras impresiones. Así lo confirmaba la sonrisa de Giannis al darle la mano a modo de celebración.
Más invitados inesperados
Y sin embargo, Thomas no fue el único en dejar una buena primera impresión, pues Ousmane Dieng, que también debutó hace dos días pero lo hizo en los minutos finales y con el partido ya resuelto, tuvo también la oportunidad de darse a conocer a su nuevo equipo. Y tampoco la desaprovechó.
Con cinco triples, el joven alero tuvo una noche soñada y se fue hasta los 17 tantos, los mismos que anotó un también sorprendente Jericho Sims que, hiperactivo en los dos aros, redondeó la mejor actuación de su carrera con 11 rebotes. Lo cual debe haber sido motivo de shock para algún aficionado de los Bucks que llevase en coma desde octubre y que haya despertado viendo que Cam Thomas, Ousmane Dieng y Sims están ganando partidos para su equipo.
Así, este extraño tridente puso fin a la racha de tres victorias consecutivas de unos Magic brillantes desde el triple (20/47) pero grises en todo lo demás. Mientras Bane y Suggs trataban de tirar del carro, Banchero y Wagner tuvieron noches muy pobres que impidieron a los de Mosley tomar las riendas del choque como hicieron hace dos días, frenando por enésima vez cualquier mínimo atisbo de optimismo en Orlando.
(Fotografía de portada: Mike Watters-Imagn Images)



